Tratamiento Facial “Vampiro”

Harriet Hall, Traducido por Alejandro Borgo

Artículo traducido por Alejandro Borgo, Director del CFI/Argentina.


Hay una nueva moda para las celebridades: los tratamientos faciales vampiro. ¿Ha visto usted la foto de Kim Kardashian West luego de su tratamiento-vampiro, mostrando su rostro salpicado con sangre y cubierto con pequeñas heridas? Si no la ha visto, haga clic en el link y mírela ahora. Bastante horrible. Y ahora ella dice que lamenta haberlo hecho y que fue muy doloroso. Pero lo dijo solo luego de que muchos otros se asombraran por su relato original y lo probaran por sí mismos.

La ingenuidad humana no tiene fin. La gente siempre está buscando el próximo secreto que mejorará su salud y aspecto. La moda sigue a la moda, que frecuentemente incluye algo asqueroso y doloroso. Aparentemente los adictos a la moda están de acuerdo con la teoría que dice que “si no hay dolor, no hay ganancia”. La mayoría de nosotros pensamos que es repugnante beber la propia orina o comer la placenta luego de que nazca un niño. La “desintoxicación” con almíbar de arce, jugo de limón y pimienta roja, dietas que duran días, suena bastante repulsiva. Todos dicen que las cianobacterias tienen un gusto nauseabundo; yo no las he probado y no pienso hacerlo.

La repugnancia ya es lo suficientemente mala, pero el daño físico es peor. Lo que me sorprende es cuán a menudo estas modas causan deliberadamente daños reales al paciente. ¿Recuerdan aquellos desagradables moretones que tenían los nadadores olímpicos que habían sido tratados con ventosas? El tratamiento-vampiro es solo uno de varios tratamientos que aseguran estimular la curación causando primero un daño. Francamente, ello no suena a buena idea para mí. ¿Qué pasó con “Primero, no hacer daño”? Parece haber sido reemplazado por “Para curar una herida, primero hacer más heridas”.

¿Qué es un tratamiento-vampiro?

En los tratamientos-vampiro, los vampiros no tienen nada que ver. El nombre proviene de la apariencia sangrienta. El procedimiento tiene dos componentes: la preparación de plasma rico en plaquetas (PRP) y la perforación de la piel para permitir la penetración de PRP en el tejido. La sangre del paciente es extraída y centrifugada para separar el PRP. Luego se usa un instrumento parecido a una lapicera llamado micropen; tiene 12 agujas automatizadas del tamaño de las que se usan en acupuntura que se mueven hacia arriba y hacia abajo mientras el aparato se desliza sobre la cara en patrones improvisados, y la solución de PRP se derrama en las áreas que están siendo tratadas. Es doloroso, de manera que usualmente la piel se trata antes con un agente adormecedor. El uso de microagujas o microdermabrasión perfora la piel y crea pequeñas microheridas que sangran. De ahí la apariencia sangrienta de la cara luego del tratamiento.

El costo varía pero puede llegar a los 1.000 dólares. A menudo se necesitan múltiples tratamientos, una vez por mes. Algunas veces se combina con otros tratamientos: Botox y rellenos hialurónicos. Quienes practican el tratamiento afirman que los pacientes se recuperan en un día o dos, pero hay informes sobre pacientes cuya recuperación se da en una semana o más, con formaciones de costras y otros problemas. A veces los beneficios no se notan hasta meses después.

Algunos pacientes han tratado de ahorrar dinero llevando a cabo en su casa tratamientos del tipo “hágalo usted mismo”. Un joven dijo haber usado crema adormecedora y un dispositivo de micropunción para tratar su acné (sin derramar sangre o PRP). Una mujer trató de usar sangre proveniente de la punción de un dedo. Ello no proporcionó la sangre suficiente para hacer el trabajo. No obtuvo mayor resultado que el dedo lastimado.

Los supuestos beneficios de los tratamientos-vampiro

El PRP contiene factores de crecimiento que supuestamente actúan como estimuladores de energía para la piel y ayudan a que ésta funcione de manera óptima, incrementando el colágeno y la elastina, proveyendo propiedades antioxidantes e hidratantes. Tiene “propiedades anti-envejecimiento avanzadas”, suaviza la piel, provee un cutis más claro y un tono más uniforme, ayuda a reafirmar y tonificar la piel, e incrementa el flujo sanguíneo y la oxigenación, todo lo cual lleva a una apariencia más juvenil.

Un prestador de este tratamiento dice: “Su piel se va a hacer más espesa para reducir el aspecto de los capilares rotos. El tono de su piel va a emparejarse y disminuirá su hiperpigmentación. Se suavizarán también las líneas, arrugas y la textura que luce envejecida. La firmeza de su piel va a incrementarse y se reducirá la aparición de cicatrices”.

Pero un crítico dice: “Los supuestos beneficios de las inyecciones faciales de plasma rico en plaquetas (PRP) reducen la prominencia de cicatrices, arrugas, daños solares y círculos oscuros. …Sin embargo, los estudios científicos rigurosos sobre el popular procedimiento del “Tratamiento-vampiro” hallaron que no es más efectivo que inyectarse agua salada en el rostro”.

Y una revisión publicada concluyó: “Basado en la investigación in vitro e in vivo, el PRP puede desempeñar un papel al promover la regeneración de tejido, estrés oxidante y la revascularización, lo cual crea la base teórica para el uso del PRP en el tratamiento de rejuvenecimiento facial (énfasis añadido).

De manera que hay una base teórica pero no buenos estudios clínicos que apoyen los tratamientos-vampiro. Especulación pero no evidencia real.


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La evidencia sobre el PRP

Los prestadores afirman que en estudios se ha probado que el PRP es efectivo. El PRP fue originalmente promocionado como un tratamiento para las heridas que se producen al practicar deportes. Es rico en plaquetas y factores de crecimiento que teóricamente podrían mejorar la curación, pero 1) no hay evidencia de que el incremento de plaquetas acelere la curación, y 2) los médicos todavía no están seguros sobre si el PRP ayuda respecto de las heridas crónicas o agudas. La única buena noticia proviene de estudios aislados o científicamente defectuosos. Los primeros estudios rigurosos que preguntaban si las inyecciones de PRP realmente funcionaban encontraron que no eran más efectivas que el agua salada. Afirmaban que luego de una serie de tres inyecciones (una por mes) la mayoría de las heridas causadas en actividades deportivas se curaban, pero de todas formas la mayoría de estas heridas se curan solas en tres meses.

Val Jones revisó la evidencia sobre el PRP en un artículo del sitio web de la Science-Based Medicine (Medicina basada en la ciencia) titulado: “Un estudio de casos en el marketing del charlatanismo agresivo”. He aquí lo que ella halló:

  1. Un resumen que analiza el uso del PRP en la artritis degenerativa de la rodilla. El estudio no está disponible para revisión en su totalidad —pero el resumen sugiere que se detectó una mejoría a los 6 meses (en marcadores de dolor) con un significativo empeoramiento a los 12 meses. Sin grupo de control.
  2. Un pequeño estudio que no encontró beneficio alguno en la curación de ACL en presencia de PRP.
  3. Un buen número de estudios relacionados al tratamiento de defectos en los huesos (mayormente periodontales) con PRP. La mayoría demostró que no había mejoría alguna, ni siquiera efímera, con el PRP.

En general, parece que la literatura sobre cirugía dental, oral y maxilofacial no encontró uso alguno para el PRP, y los traumatólogos simplemente no le prestaron mucha atención. Casi no hay investigación publicada relacionada con las heridas de tendones — para las cuales el uso de PRP es indicada mayoritariamente.

De acuerdo a algunos informes, las investigaciones de la Asociación Británica de Cirujanos Plásticos Estéticos (The British Association of Aesthetic Plastic Surgeons) hallaron que solo el 40 por ciento de la gente verá algún beneficios temporarios, como mucho.

Evidencias respecto de la micropunción

La micropunción provoca microheridas. Se dice que estas microheridas estimulan la curación de heridas y la producción de colágeno.

En lo que se refiere a la revisión sistemática, los estudios demuestran la eficacia y seguridad de la micropunción en el tratamiento de cicatrices, acné, melasma, fotodaño, rejuvenecimiento de la piel, hiperhidrosis y calvicie, y para facilitar el traspaso transdérmico de drogas. Si bien los eventos adversos permanentes son poco comunes, el enrojecimiento y la hiperpigmentación son habituales. Los estudios concluyen que la micropunción parece ser una opción terapéutica generalmente efectiva y segura para numerosos enfermedades dermatológicas, pero se necesitan más ensayos.

Conclusión: no tiene apoyo científicos

Los tratamientos-vampiro pueden ofrecer beneficios hipotéticos, pero no están avalados por la evidencia científica proveniente de estudios clínicos. No son parte de la medicina científica y no están cubiertos por seguros de salud. Son atractivos para los consumidores porque son “naturales” —usando la propia sangre en lugar de drogas. Los procedimientos son impactantes y de alta tecnología, y se han popularizado debido a los testimonios de las celebridades.

Una de las organizaciones que ofrecen tratamientos-vampiro es DripDoctors. Aseguran que no hay reacciones adversas ya que el procedimiento utiliza la propia sangre del paciente. Por supuesto, hay efectos secundarios como el enrojecimiento, hinchazón, moretones, dolor, hormigueo, adormecimiento, nudosidad y/o sentimiento de presión o sensación de llenura en los sitios de inyección —¡pero no reacciones adversas! También ofrecen una variedad de terapias muy cuestionables como las vitaminas IV, bienestar sexual por el “disparo-orgásmico” y P-shot para el bienestar sexual de los hombres a 1.500 dólares cada uno, anti-envejecimiento, tratamientos con células madre, y pruebas de micronutrientes. No, gracias.

No estoy impresionada. No querría tener el aspecto que muestran esas fotos sangrientas. Prefiero pensar en los tratamientos-vampiro como algo para reírme, no para probarlo. Seguiré a la evidencia, no a las modas.


Cover Image Courtesy of Instagram

Harriet Hall

Harriet Hall, MD, a retired Air Force physician and flight surgeon, writes and educates about pseudoscientific and so-called alternative medicine. She is a contributing editor and frequent contributor to the Skeptical Inquirer and contributes to the blog Science-Based Medicine. She is author of Women Aren’t Supposed to Fly: Memoirs of a Female Flight Surgeon and coauthor of the 2012 textbook Consumer Health: A Guide to Intelligent Decisions.